Se acercan los exámenes y va siendo hora de revisar las notas de este mes de octubre. Veremos qué alumnos necesitan seguir empollando y cuáles están preparados para la evaluación. Cómo cada mes, vamos a hablar de estrenos de cine y series y de noticias que han tenido lugar este último mes, repartiendo calificaciones que van del cero al diez.

 

0 – Taika Waititi y la gestión de su imagen

Taika Waititi on 'Star Wars' Movie and Thor in 'Avengers: Doomsday'

La peor nota del mes se ha hecho esperar, pero las declaraciones del cineasta neozelandés a raíz del fracaso crítico y comercial de su última película, Klara y el sol, le hacen merecer, por lo menos, un toque de atención. Lejos queda el afilado guionista que tenía la misma facilidad para divertir -con Lo que hacemos en las sombras– y emocionar -con Jojo Rabbit-. Su posición en la industria hollywoodiense alcanzó tal prestigio que para cuando el mundo se confinó en 2020 ya era uno de los directores estrella de Marvel y contaba con un Oscar bajo el brazo.

A partir de ese momento, no ha sabido conectar con el público. Su segunda entrega del dios del trueno, Thor: Love & Thunder, resultó mucho menos estimulante que Ragnarok; y su siguiente proyecto, Next Goal Wins fue aplazando su estreno hasta caer sin aviso al fondo del sistema de plataformas de streaming.

Ya en 2026 ha vuelto a recibir un revés con Klara y el sol. Si bien la promoción de su película no está a la altura que se esperaría de un cineasta con el renombre de Waititi, los pocos que sí que han decidido verla no tienen demasiadas cosas positivas que decir de ella. El sentimiento parece ser mutuo, pues Waititi ha declarado que los críticos no son más que pobres almas aspirantes a cineasta frustrado. Un comentario algo fuera de lugar cuando durante años ha sido un cineasta que, quizá sin contar con el reconocimiento de la crítica más cinéfila y autoral, sí que ha recibido elogios e impulso a su trabajo a través de los medios.

 

1 – Un amor posible imposible de ver

Ve Un amor posible | Sitio oficial de Netflix

Después de recibir una aclamación general en el festival de Venecia, Netflix prepara la distribución del último film del surcoreano Lee Chan-dong. Un amor posible es la candidata por Corea del Sur a los Oscar y la plataforma está paseando por festivales una de sus producciones recientes más prestigiosas. Esta búsqueda de prestigio y premios parece que no pasa por los ojos del público que tendrá que esperar a la semana que viene para ver la película desde su casa.

Más allá de que este crítico sospeche que la película pasará desapercibida en la pantalla de inicio de Netflix, castigada por un algoritmo que estará más pendiente de acción de gracias o de empezar a preparar su catalogo de cine navideño, el film ha paseado de forma errante por los cines españoles.

Y es que si en Barcelona, -no solo una de las ciudades más grandes, sino una de las capitales culturales del país- Un amor posible solo ha estado en el cartel de dos cines (a estas alturas ya imagináis que no abundaban los pases en ninguno de ellos), ni hablemos de las decenas de provincias que se han quedado sin la posibilidad de ver uno de los títulos autorales del año en pantalla grande. Más allá de los motivos económicos y estratégicos de la marca, la industria vuelve a infantilizar al público y a separar el contenido de masas del arte para estudiosos.

 

2 – Reina roja, loba negra y su intrascendencia

Reina Roja 2, BSO y todas las canciones que suenan en la serie

Las dos cosas más memorables que le han pasado a este país en 2026 son que la Roja reina y La Bola Negra. En cambio, la segunda entrega de la saga Reina Roja, Loba Negra, no quedará en el álbum de recuerdos nacionales de esta temporada.

La primera temporada, que adaptaba el primer libro de la trilogía de Juan Gómez-Jurado, no era nada especial, pero sabía aprovechar sus virtudes: un material original inteligente y dinámico y a una de actrices del panorama nacional: Victoria Luengo. Por eso, resulta tan frustrante lo insípida que resulta esta segunda entrega, pues los elementos que salvaban la temporada anterior siguen ahí, solo que ya no funcionan.

La historia se abandona Madrid y se desplaza a una Marbella dominada por bandas mafiosas de Europa del este. El foco se aleja de la inteligencia sobrehumana de Antonia Scott (Luengo) para tratar de complejizar tramas y personajes. Es como si decidieran que Sherlock Holmes no va a deducir nada porque todos sabemos que es muy listo. Prime Video vuelve a fallar en materia de series y en la producción nacional ya le han comido la tostada, no solo la todopoderosa Movistar+, pero también Netflix y HBO.

 

3 – Un lustro sin Bond

No Time to Die: Qué dice la crítica de la nueva película de James Bond

Hace ya media década que nos despedimos del Bond de Daniel Craig con el estreno de la irregular Sin tiempo para morir (C.J. Fukunaga, 2021). A pesar de las dudas cuando se le eligió a principios de siglo, Craig demostró ser ideal para esta versión más seria y trágica del personaje creado por Sir Ian Fleming. Ahora Amazon Prime busca un nuevo rostro para su agente 007, pero la búsqueda parece estarse demorando demasiado.

A lo largo de las últimas horas parece haber un consenso alrededor de que el elegido va a ser Callum Turner. Sin duda tiene el porte y su matrimonio con Dua Lipa da pie a imaginarla interpretando un tema para los créditos -o incluso a una chica Bond en pantalla-. Aun así, no termina de encajar con lo que imaginamos después del 007 de Daniel Craig, pues no tiene la fuerza bruta que sí demostraba el anterior Bond y todavía no ha demostrado un gran rango actoral.

Las otras opciones tampoco eran perfectas. La que mejor sonaba era Jack Lowden por lo visto en su papel en Slow Horses, pero es cierto que su River Cartwright podía salpicar su interpretación de un espía completamente distinto. Jacob Elordi era quizá la menos ilusionante por ser demasiado conocido y por un físico que lo vincula demasiado a la generación actual, alejándose de ese clasicismo atemporal que define a la colección que tenemos de Bonds. Por último, hemos esquivado la bala de hipotecar la carrera de uno de los mejores actores del momento, Josh O’Connor, en una franquicia tan exigente a nivel de agenda; esa sea probablemente la mejor noticia.

 

4 – El precio de la red y la caricaturización de Sorkin

Los protagonistas de The Social Reckoning, Mikey Madison y Jeremy Allen White, hablan sobre la presión de ser la secuela de The Social Network - Hollywood Reporter

Aaron Sorkin ha sido durante décadas uno de los guionistas más respetados de Estados Unidos. Sus temas siempre son políticos y tienden a dar en el clavo con el zeitgeist cultural del momento. Diálogos rápidos, afilados; si parpadeas te lo pierdes. Con Algunos hombres buenos y El ala oeste de la Casa Blanca se estableció como la pluma más codiciada del país y con The Newsroom y La red social tocó su techo.

El problema con Sorkin es que los tiempos han cambiado y él no. Él sigue creyendo en héroes de Frank Capra con valores y sin dobleces ante la corrupción y la tiranía del poder y en la América de Trump, termina siendo un ideal blandito y algo ingenuo. Por eso, El precio de la red, secuela espiritual de La red social, no tiene nada malo más que el mundo en el que se ha estrenado. Sorkin sigue tocando hueso con su denuncia a las élites empresariales, el trío protagonista (Jeremy Allen White, Mikey Madison y Jeremy Strong) han demostrado anteriormente su capacidad para responder a la velocidad del rayo y están a la altura de un guion mordaz, denso y lleno de tecnicismos.

Pero ni está Fincher ahí para poner la cámara donde solo los dioses la ponen, ni la ética periodística es suficiente para que el mensaje de la película cale. Facebook da más miedo en los créditos finales y en las noticias del que da un Jeremy Strong que hace parecer al Zuckerberg de Eisenberg el quarterback más popular del campus. No creo que le interese lo más mínimo, pero Sorkin debe salir de su zona de confort para seguir demostrando que es el mejor; quizá escribir la próxima peli de los X-Men le daría pie a hablar del panorama político y, al mismo tiempo, alejarse de los despachos y los juzgados donde tanto disfruta encerrando a sus personajes.

 

5 – La autodestrucción del festival de Sitges

11 Octubre de 2026 | Sitges Film Festival

No me malinterpretéis: los días que paso por el festival de Sitges siguen siendo de mis favoritos del año. Este año, además he visto varios títulos muy estimulantes (entre ellos una de mis películas favoritas del año) y sigo sintiendo un respeto absoluto por lo que acontece cada año en la ciudad costera.

El problema es que cada año hay más películas, más sesiones, más invitados, más patrocinadores, más de todo, más más. Y eso tiene sus cosas buenas, pero la cara amarga se la come la misma gente de siempre: el público. Después del agobio de la compra de entradas (eso queda para la nómina de notas de septiembre) en la que todas las sesiones estaban agotadas o al límite, resulta triste ver zonas de platea completamente vacías por estar reservadas a invitados, patrocinadores y VIPs que deciden sobre la marcha ir o no a las proyecciones. No es culpa de los invitados, pero la sensación es que el festival muere de éxito.

Es una burbuja que puede explotar en cualquier momento, la comunicación festival-público no es fluida, las entradas siguen subiendo de precio y la única forma que tiene el público de acceder a las proyecciones es a horas intempestivas, con invitación o enchufe o esperando a una reventa de última hora de todos aquellos privilegiados que han decidido liberar su entrada. La sensación general es que para la mayoría solo hay migajas y que la organización vuelve a mirar a quien siempre ha estado de su lado por encima del hombro.

 

6 – La invitación y el salto a Hollywood del teatro catalán

Crítica: The Invite: Seth Rogen destaca en la ácida comedia matrimonial de Olivia Wilde, que por momentos se adentra en aguas turbulentas - Hollywood Reporter

Ha llegado a nuestras pantallas La invitación. El film dirigido y protagonizado por Olivia Wilde ha sido una sensación en Estados Unidos y ahora vuelve a España. Y digo vuelve porque la historia sale de nuestras fronteras. La premisa parte de una obra de teatro de Cesc Gay que en 2020 él mismo adapto a la película Sentimental. En ella, dos parejas de vecinos comparten una incómoda cena en la que sus puntos de vista respecto a la vida de pareja y al sexo chocan.

El de Wilde no es el primer remake de Sentimental, pero a diferencia de otras versiones como la francesa Una cena… y lo que surja (O. Ducray, W. Méance; 2024), la directora no se limita a traducir la película española, sino que logra adaptarla bien al humor y a las sensibilidades estadounidenses; además de cuidar más la realización, alejándola de la teatralidad de Gay.

Este camino de ida y vuelta puede trazarse más lejos, pues desde la crítica yankee equiparan La invitación al cine del primer Woody Allen. Posiblemente muchos periodistas estadounidenses no estén familiarizados con la filmografía de Cesc Gay, pero imagino que el cineasta catalán estará contento con esta comparación cinematográfica, pues su cine resuena mucho con el del director neoyorkino.

 

7 – La diplomática y la feminización bien

First Look at Keri Russell Filming 'The Diplomat' Season 4 in London Ahead of 2026 Return

Podría dedicar estas líneas a aplaudir la calidad sostenida de la serie de Netflix. Keri Russell sigue a un nivel altísimo y La diplomática está sabiendo sostener la tensión mientras eleva los riesgos hasta un punto en que recuerda a Succession por sus tramas y traiciones en palacios y jardines de ensueño. Sin embargo, este notable es un suspenso encubierto para otra serie que ha estrenado su cuarta temporada recientemente.

Y es que la primera temporada de La diplomática abordaba, entre otros temas, el rol de una mujer brillante en un mundo masculino (el de la política y la diplomacia), pero a medida que han ido pasando temporadas, los personajes femeninos han ido adoptando roles de poder hasta el punto en que los hombres parecen desplazados. Esto la serie lo ha hecho con elegancia y coherencia. Ningún personaje se define por su género, todos son contradictorios y complejos; pero no son intercambiables. El mejor ejemplo es Kate Wyler (Keri Russell) que desde el primer capítulo entiende su rol sin dejar de intentar tener la misma influencia que cualquier hombre.

La crítica en este párrafo va para la cuarta temporada de Ted Lasso. La serie de Apple TV+ ha regresado después de su final y lo hace con el entrenador protagonista aceptando un cargo como manager del nuevo equipo femenino del Richmond. El problema aquí no es forzar la aparición de un grupo de nuevos personajes femeninos ni la reivindicación de las mujeres en el deporte, por supuesto. El problema es que el mensaje se queda ahí: en la propia existencia de un equipo femenino. Ni las jugadoras tienen ningún desarrollo ni los personajes femeninos preexistentes se vuelven más interesantes, de hecho, al contrario. Es importante que la ficción tenga más representatividad de mujeres en cargos donde tradicionalmente no se las ha querido, pero es igual de importante seguir tratándolas como personajes complejos, interesantes y valiosos.

 

8 – Digger y nuestro mundo en colapso

A favor y en contra de 'Digger', la nueva película de Tom Cruise que está dividiendo a la crítica de cine

Vamos con las notas más altas para tres estrenos de este mes que se cuelan en lo más destacado del año. Digger es una película que, como el resto de la filmografía de Iñarritu, polariza mucho a los espectadores. El retrato caricaturesco de Tom Cruise encarnando a un magnate ante una catástrofe mundial ha resultado demasiado ruidoso, grotesco y, en resumidas cuentas, poco sutil para muchos.

Sin embargo, es una película que arriesga y logra hablar de nuestro tiempo de una forma tan acertada como pesimista. En Digger el colapso mundial no está solo en el fondo, sino en la forma. Es una película que opone resistencia, no solo ante el público, sino ante sí misma. Es tramposa, desagradable y manipuladora. A pesar de tener una estética extremadamente cuidada, uno nunca está bien en ella. Es desconcertante porque es transparente a través de la deformación extrema de una realidad que muchos no ven si este prisma transformador.

Digger no es cine social. Ni siquiera me atrevo a decir que sea cine político. Es una bengala al cielo pidiendo ayuda ante un océano infinito de indiferencia. Es la película del fin del mundo que se hace cuando el mundo ya se ha acabado. Es la coda de todos los tiempos y un testamento de los efectos del capitalismo extremo en forma de caricatura tan cómica como terrorífica.

 

9 – Blue Heron es la película más reivindicable del año

Blue Heron + 1:10 | Cineteca

El primer sobresaliente es para una pequeña producción canadiense que tiene la capacidad de penetrar en la mente del espectador y quedarse ahí. Una película que puede no parecer especial durante el visionado, pero que deja poso como pocas producciones este año. Hablamos de Blue Heron, la ópera prima de Sophie Romvari. Basada en recuerdos de su infancia, Romvari narra la convivencia con su hermano mayor, un joven desafiante con algún trastorno psicológico que nunca se diagnosticó.

La película se aleja de la tragedia y de los momentos definitorios para narrar pequeñas escenas cotidianas desde los ojos de una niña. El trabajo de dirección es inmejorable para dar a entender todo aquello que la joven protagonista percibe, pero no entiende. El uso de las elipsis da una impresión algo onírica o borrosa; una película construida a base de yuxtaposición de recuerdos que no por falta de conectores pierde un ápice de semántica. Es una de las obras con más sensibilidad del año y recuerda a otro debut reciente como Aftersun, de Charlotte Wells.

 

10 – Wildwood como remedio a todo lo malo

Wildwood: El bosque salvaje (2026) - IMDb

No me extraña, por otro lado, que el estreno de Blue Heron pasara desapercibido pues el mismo fin de semana se estrenó Wildwood, la nueva película de stop-motion del estudio Laika. La película es una oda a la artesanía, al amor al arte y a la pasión por las historias. Es un relato de fantasía que recuerda narrativamente a la obra del estudio Ghibli y su animación no es solo bellísima, sino que resulta hasta inverosímil. En los tiempos de la IA generativa y la animación computacional hay un equipo de gente invirtiendo millones de dólares y de horas en una película completamente artesanal.

Y se nota en cada gramo de plastilina. Si buscáis críticas de Wildwood veréis muchos comentarios -absolutamente justificados- alabando la gran batalla final del film, pero hay un viaje imaginativo en cada fotograma de la película de stop-motion más larga de todos los tiempos. Narrativamente tiene un núcleo emocional que nos conecta con las historias maduras del mejor Pixar. Podría escribir mucho más al respecto de esta película, pero me sirve con animaros de ir a verla, con ver todo lo que hace Laika y con convenceros de que es una de las mejores películas de animación de los últimos diez años.

Leave a comment