No hay duda que existe una fatiga respecto a las producciones de superhéroes. Después de más de quince años de universo Marvel, tres spider-mans distintos, el Joker de Ledger, de Leto, de Dano y de Phoenix, el género debe buscar reinventarse. Por eso estamos viendo recientemente contenidos que tratan estos universos de una forma más autoconsciente, desde la sátira política y gamberra de The Boys a la vuelta a la tortilla de Wonder Man (que no quiere tener sus poderes para poder dedicarse a la interpretación).
Spider-Noir es una nueva revisión no solo del género superheroico, sino también del género negro. Al personaje ya lo habíamos visto animado en la saga del Spider-verso, pero en esta ocasión un Nicolas Cage de carne y hueso se enfunda la máscara del hombre araña más crepuscular para enfrentarse a un noir en toda regla con estrés post-traumática, tráfico de alcohol y femme fatale incluidos.

Lo que más puede llamar la atención de esta serie de ocho episodios es que Amazon Prime Video da la opción de verla en blanco y negro o a color. Siendo honestos, no he sido capaz de configurar la versión acromática en mi televisor, así que me la he comido a todo color. Debo decir que hay un buen trabajo de tratamiento cromático en consecuencia con el cariño general por la puesta en escena. Hay un interés evidente por recordar al universo del cómic y al del cine negro, por lo que abundan las angulaciones holandesas y aberrantes o los primeros planos casi deformados.
El plano narrativo resulta bastante menos interesante. Al querer homenajear una historia de cine negro durante la ley seca, cae en demasiados lugares comunes y termina por ser algo genérica. Sin embargo, la serie es conocedora de cual es su elemento diferenciador: un Nick Cage que a medida que avanza la serie se suelta más y logra ser la fuerza expresiva de la naturaleza que todos conocemos y amamos. El resto del reparto también resuelve bastante bien la tarea, especialmente un siempre estupendo Brendan Gleeson como mafioso en modo James Cagney.

Spider-Noir intenta diferenciarse del género superheroico por su apuesta por el género y su carácter crepuscular, pero termina siendo otro subproducto de catálogo de plataforma sin demasiado que decir. Aun así, intenta construir personajes carismáticos y dotar de carga dramática (o hasta trágica) sus caracteres. Es una lástima que la original apuesta estética -sublimada en un homenaje en el episodio final a La dama de Shanghai– no se traduzca en algo más de riesgo en la vertiente narrativa. Siempre nos quedara el disfrute absoluto de ver una vez más a Nicolas Cage siendo Nicolas Cage.

