¡Feliz Halloween, grupo! Vuelve la fiesta más terrorífica del año y vuelven los tops a Blockbuster Keaton. En esta ocasión vamos con los que, para nuestra redacción, son los psychokillers más icónicos de la historia del cine. Hablamos de esos asesinos que cometen delitos atroces sin motivo aparente, por el puro placer de matar, y que nos ponen los pelos de punta sea en películas de terror, de suspense o de cualquier otro género.
Por supuesto, hay muchos más que diez asesinos psicópatas que podríamos haber citado. Antes de empezar con el top, os mencionamos 5 que bien podrían haberse colado en la lista. Avisamos de que el texto puede contener spoilers de las películas que se tratan, leed bajo vuestra propia responsabilidad.
Menciones de honor:
- Hans Landa (Christoph Waltz) – Malditos bastardos (Quentin Tarantino, 2009): El carismático «cazador de judíos» de las SS, protagoniza una de las escenas más tensas de la historia del cine en la secuencia inicial de la película en una granja lechera de la campiña francesa.
- Jigsaw (Tobin Bell) – Saw (James Wan, 2004): James Wan convirtió a Jigsaw en el artífice de las torturas inhumanas de una película que no solo daba pistoletazo de salida a una saga, sino al género del terror de torturas.
- Billy – Navidades negras (Bob Clark, 1974): Joya de terror algo olvidada por el gran público, pero que atemoriza con la mezcla perfecta de fiestas entre la Navidad y el terror de Halloween. Clásico acosador de chicas jóvenes en un slasher que hay que reivindicar.
- Amy Dune (Rosamund Pike) – Perdida (David Fincher, 2014): Si «la asombrosa Amy» no ha entrado en la lista final es porque es bastante más psicópata que asesina (aunque no tiene problema con lo segundo), el relato retorcido que elabora y la revelación de su verdadera cara ya es historia del thriller.
- Sweeney Todd (Johnny Depp) – Sweeneey Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet (Tim Burton, 2007): El único psychokiller que protagoniza un musical que se nos ha ocurrido. El Londres victoriano no sabe lo que esconde el matrimonio Todd y no recomendamos pasarse por la calle Fleet a por un afeitado o una empanada de carne.
10. Jack (Matt Dillon) – La casa de Jack (Lars von Trier, 2018)

Jack, el protagonista de La casa de Jack, dirigida por Lars Von Trier, es un arquitecto fracasado que se convierte en un asesino en serie que mata por placer y concibe cada crimen como una obra de arte para así poder crear su «casa». Sus asesinatos y motivaciones son narrados a través de sus conversaciones con un tal Verge. Sus crímenes grotescos y bárbaros, volviéndose más macabros a medida que avanza el film.
A pesar de mostrar sus motivos y orígenes, Jack sigue siendo un psicópata de manual que busca el éxito y construir esta «casa» a través de sus crímenes. Tal es su crueldad que nos acaba arrastrando al propio infierno con él.
9. Leatherface (Gunnar Hansen) – La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974)

Leatherface, el icónico asesino de La matanza de Texas marcó un antes y un después en el cine de terror. Inspirando sus actos en crímenes reales, su brutalidad y su aspecto aterrador – con una máscara confeccionada con piel humana y una sierra mecánica – sacudieron al público y a la crítica. Redefiniendo así el horror en pantalla.
Leatherface no es un psicópata complejo con una agenda personal; más bien, su violencia es casi animal, producto de una familia depravada y aislada de la sociedad, lo cual lo hace aún más inquietante. Su impacto ha sido duradero, influenciando el género slasher que arrasaría en la década siguiente y consolidando La matanza de Texas como un clásico que mezcla el horror con la desesperanza.
Sergi Gilabert
8. Anton Chigurh (Javier Bardem) – No es país para viejos (Ethan Coen & Joel Coen, 2007)

Anton Chigurh es uno de los psychokillers más impactantes de la historia del cine porque redefine la figura del asesino como una fuerza imparable e inexplicable. Sin emociones ni piedad, Chigurh actúa como la representación de un destino inevitable, y no tanto como un villano. Su aire implacable y su famosa moneda, con la que decide el destino de sus víctimas, añaden una tensión única que desafía lo preconcebido sobre este tipo de personajes.
Lo que hace a Chigurh especialmente aterrador es su sentido retorcido de la justicia y la calma con la que lleva a cabo sus actos. No busca placer ni venganza; simplemente obedece su propio código que resulta, en su mente, totalmente lógico. Su indiferencia fría y la actuación calculada de Javier Bardem (Oscar al mejor actor de reparto) cambiaron la narrativa de los asesinos psicópatas al presentar un criminal cuya motivación es casi filosófica. Anton Chigurh es, ante todo, inolvidable y revolucionario respecto a lo que entendemos por un villano.
Sergi Gilabert
7. Ghostface (Skeet Ulrich/Matthew Lillard) – Scream: Vigila quién llama (Wes Craven, 1996)

A diferencia de aquellos asesinos invencibles como Michael Myers o Jason, Ghostface es humano, vulnerable y cambiante. Al fin y al cabo, puede ser cualquiera. Este giro constante de identidad del asesino añadió un elemento de misterio y mantuvo a la audiencia en alerta cuando vio Scream por primera vez, allá en 1996.
Además, Ghostface destaca por su humor negro y la capacidad de burlarse de sus víctimas; comentándoles las «reglas» del cine de terror. Scream no solo aterrorizó al público, sino que también jugó con las convenciones del género, combinando horror y sátira. La icónica máscara de Ghostface y su autoconsciencia establecieron un nuevo estándar en el cine de terror, haciendo del personaje una figura memorable e influyente que redefinió como se construyen los villanos en el cine de género.
Sergi Gilabert
6. El Joker (Heath Ledger) – El caballero oscuro (Christopher Nolan, 2008)

Cuando Christopher Nolan estrenó su Caballero oscuro, el mundo ya conocía al Joker. Probablemente, el guasón era el villano más conocido de Gotham y, hasta este momento, todos teníamos a Jack Nicholson como el interprete perfecto para encarnarlo. Nicholson había sido Jack Torrance en El resplandor (Stanley Kubrick, 1980) y su excentricidad era impecable para el papel. Pero Heath Ledger devoró la imagen que teníamos del personaje y construyó un asesino más realista, más caótico y con un carisma si precedentes. Tal fue el impacto que tuvo el Joker en 2008 que le valió a Ledger un Oscar póstumo a mejor actor de reparto.
El Joker es el villano definitivo del universo Batman porque es impredecible. El Joker siempre va un paso por delante del caballero oscuro porque no tiene nada que perder. Su plan es mostrar el egoísmo de Gotham a través de poner al límite de lo moral a sus figuras públicas (el alcalde, el fiscal del distrito, el comisario de policía y el propio justiciero de la noche). Si Batman Begins (2005) era un estudio del personaje de Bruce Wayne, El caballero oscuro es un thriller moral porque un solo personaje (y el actor que lo interpreta) es capaz de poner patas arriba todo el sistema político, judicial y social de una ciudad en decadencia. Al Joker le da igual matar, le da igual extorsionar y amenazar, incluso le da igual morir. El Joker gana en el momento en que el caballero blanco de Gotham, Harvey Dent, muestra su segunda cara y se pervierte lo poco de justicia y ética que quedaba en una ciudad podrida.
Gerard Garrido
5. Michael Myers (Tony Moran) – La noche de Halloween (John Carpenter, 1978)

Michael Myers, el asesino enmascarado de La noche de Halloween, es, sin duda, uno de los personajes más icónicos y aterradores del cine de terror. Bajo la dirección de John Carpenter, La noche de Halloween cimentó las bases del género slasher y definió un nuevo estándar en el género. La máscara blanca, inexpresiva y privada de cualquier gesto de Myers, junto a su caminar lento y constante, crean una presencia inquietante que representa el mal en su forma más pura. Desprovista de motivación humana. Como si se tratara de la mismísima parca.
La eficacia de Myers radica en cómo juega con el miedo a lo desconocido y a lo inevitable, lo que ha permitido que el personaje sobreviva a varias secuelas y adaptaciones. La noche de Halloween se convirtió en un clásico instantáneo, no solo por su enfoque atmosférico, sino porque Michael Myers es la representación arquetípica del psicópata imparable. Un asesino que convirtió lo cotidiano – una casa suburbano, la noche de Halloween…- en algo aterrador y mortal.
Sergi Gilabert
4. Patrick Bateman (Christian Bale) – American Psycho (Mary Harron, 2000)

Todo el mundo – o casi todo el mundo – habrá fantaseado alguna vez con ser una persona importante y reconocida en su sector. Quizá ahora el prestigio se puede medir por la extensión de tu LinkedIn, pero, hace unos años, una de las cosas que más importaban eran las tarjetas de visita: color cáscara de huevo, letra en relieve, color nimbo pálido… Y, evidentemente, tu rango especificado en la misma. Vamos, que era una forma de medir quién la tenía más grande, y, si no, que se lo digan a Patrick Bateman.
Patrick, encarnado por un pletórico Christian Bale, es un joven ejecutivo de Wall Street que oculta su psicopatía detrás de una vida aparentemente perfecta, mientras sucumbe a sus impulsos violentos. Aunque ya habíamos descubierto a Christian Bale bien joven en El imperio del sol (Steven Spielberg, 1987), fue realmente en este filme donde inició su gran ascensión actoral hasta convertirse en la gran estrella de Hollywood que es hoy en día. Bale es el alma de la cinta por su gran trabajo interpretativo, especialmente a nivel gestual: mostrando una falsa inocencia que nos hace creer hasta el último momento en sus dos caras.
Raúl Navarro
3. Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) – El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991)/ Hannibal (Ridley Scott, 2001)

Hannibal Lecter es una figura tan refinada como aterradora: un símbolo de la maldad intelectual y sofisticada. Con una mente aguda, casi sobrehumana, y un apetito por lo macabro, Lecter trasciende la simple imagen del asesino. En El silencio de los corderos, su presencia envuelve cada escena como una sombra ineludible. Su voz suave y controlada parece esconder un caos latente. ¿Qué puede ser más aterrador que alguien que comprende la mente humana hasta sus recovecos más oscuros… y se alimenta de ellos, tanto metafórica como físicamente? Este psicópata no es el monstruo que acecha en las sombras, sino un señor distinguido que te invita a cenar con una sonrisa y después te fríe y te sazona para consumirte.
Pero Lecter no solo mata; él transforma el acto en una especie de arte oscuro, despojando a sus víctimas de humanidad mientras permanece imperturbable. Lo que le distingue de otros psicópatas del cine es su capacidad para mantener un semblante de elegancia mientras su naturaleza cruel emerge en pequeños destellos de malicia, haciendo que cada momento compartido con él sea una danza mortal entre el intelecto y el terror.
Serban Capraru
2. John Doe (Kevin Spacey) – Se7en (David Fincher, 1995)

Si algo tienen en común muchos de los integrantes de esta lista es que no sabemos nada de ellos ni de su pasado. Lo que más terror causa en la figura del asesino psicópata en que, al no tener motivos claros para matar (venganza, dinero…), nadie está a salvo. Muchos de los personajes de esta lista no tienen pasado, pero son reconocibles desde el primer asesinato que perpetran. John Doe es distinto. John Doe ni siquiera tiene nombre – John Doe es el nombre que se pone a los cadáveres sin identificar-. John Doe ni siquiera tiene cara hasta el último tercio de película (Kevin Spacey ni siquiera aparece en los créditos iniciales). John Doe se define únicamente por sus actos; y son unos actos tan jodidamente violentos y macabros que lo hacen mucho más terrorífico de lo que uno pueda imaginar.
Doe es un maníaco que mata siguiendo el patrón de los siete pecados capitales. No hay conexión entre las víctimas, pero todos los asesinatos dejan una escena del crimen perfectamente teatralizada para mostrarnos el narcisismo de un asesino que se cree enviado por el mismo cielo a limpiar una sociedad pecaminosa. Por supuesto, hay que mencionar el final de la película, donde con solo el contraplano de una caja, el espectador sabe que Doe ha ganado una partida que estuvo amañada desde el principio. Cuando uno no tiene nada que perder es imposible de detener por un sistema justo, y John Doe lo sabe.
Gerard Garrido
1. Norman Bates (Anthony Perkins) – Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960)

Norman Bates, el antagonista de Psicosis, es uno de los asesinos más famosos de la historia del cine. El personaje, creado, inicialmente, por Robert Bloch y, posteriormente, adaptado por Alfred Hitchcock, es un extraño y trastornado recepcionista del Bates Motel, que comparte personalidad con su difunta madre Norma y asesina a las mujeres que se hospedan en su hotel. Su inquietante ingenuidad contrasta con su crudeza y las pistas que da el guion sobre la que fuera un tortuosa relación con su madre lo elevan a otro nivel de perturbado. La interpretación de Hopkins es magistral, generando inquietud en el espectador en todo momento y combinando de forma impecable las dos vertientes de su personalidad.
Bates marcó un antes y un después en el cine de asesinos, por su dualidad y toda la psicología detrás del personaje. Tanto así, que el personaje ha sido adaptado diversas veces tanto en el cine como en la televisión – Psicosis II: El regreso de Norman (Richard Franklin, 1983), Psicosis III (Anthony Perkins, 1986), Bates Motel (2013-2017) -, pero ninguna tan icónica como la entrega original de Alfred Hitchcock.
Ruth Recasens