El cine de superhéroes es uno de los géneros que más debate genera en el panorama cinematográfico actual. Desde que Christopher Nolan y Kevin Feige cambiaran el panorama en 2008 con El caballero oscuro y Iron Man, respectivamente, los justicieros en mallas han invadido la taquilla global con decenas de propuestas de distinto calibre y calidad. Si el Joker de Heath Ledger y la irrupción del Tony Stark de Robert Downey Jr. dieron el pistoletazo de salida a la edad dorada de los superhéroes, fueron el Joker de Joaquin Phoenix y la despedida de Iron Man los eventos que cerraron ese esplendor en 2019. Con el hiato que supuso la pandemia de la CoVid-19, empezó a reinar la mediocridad en los estrenos de los dos principales estudios (Marvel/Disney y DC/Warner). Películas como Viuda Negra (Cate Shortland, 2021), Thor: Love and Thunder (Taika Waititi, 2022) o Black Adam (Jaume Collet-Serra, 2022) no parecieron saciar el paladar de los aficionados al género y ciertos sectores críticos (los que huelen más a cerrado) se relamían anunciando la caducidad de los superhéroes.
No nos engañemos, la cualidad media de estas películas y, especialmente, la ridícula cantidad (sobre todo si empezamos a sumar series) denotan pereza y falta de ideas para estos universos cinematográficos. Aún así, hemos tenido grandes películas de superhéroes en este último lustro; mi top 5 consiste en:
5. Guardianes de la galaxia vol. 3 (James Gunn, 2023)
4. Doctor Strange en el multiverso de la locura (Sam Raimi, 2022)
3. El escuadrón suicida (James Gunn, 2021)
2. The Batman (Matt Reeves, 2022)
1. Spider-Man: Cruzando el multiverso (Joaquim dos Santos, Kemp Powers, Justin K. Thompson)

En cualquier caso, tanto el universo Marvel como el de DC necesitaban un nuevo comienzo. Empezar de cero o, por lo menos, alejarse de lo que venían haciendo hasta la fecha. El verano de 2025 ha sido el momento de estos resets.
DC ha cortado por lo sano con el universo extendido que capitaneaba (de algún modo) Zack Snyder y ha cedido todo el control creativo a James Gunn. Con Gunn podemos hablar ya de uno de los mejores de la historia especializado en superhéroes. Desde que irrumpiera con Super (2010), ha dedicado su carrera a algunas de las mejores películas que partían de personajes de cómic: La maravillosa trilogía de los Guardianes de la Galaxia para Marvel y El escuadrón suicida para DC antes de asumir el poder sobre el rumbo del estudio. Este nuevo universo arranca con Superman, dirigida por el propio Gunn.
Y, sin entrar en más detalle del necesario, la película funciona estupendamente. Los rasgos característicos del cine de Gunn están ahí, pero el film es consciente de que Superman es otra cosa; alejado de los equipos improbables de antihéroes malhablados. El casting es perfecto. Para empezar, David Corenswet parece nacido en Krypton, dada su presencia imponente y su mirada amable. Encarna aquello que representa Clark Kent a la perfección y brilla, especialmente en las escenas donde debe mostrarse vulnerable. A Rachel Brosnahan ya la conocimos en La maravillosa señora Maisel, y su interpretación de Lois Lane es perfecta para el tono de la cinta. Su versión es inteligente y fuerte, pero convincente en su irremediable enamoramiento por su compañero de trabajo. Por último, Nicholas Hoult es un perfecto Lex Luthor (a falta de la disponibilidad de Elon Musk para interpretarse a sí mismo), terrorífico y brillante.

Pero empezar de cero un universo puede parecer algo más sencillo que resucitar uno en decadencia. Si bien es cierto que Thunderbolts* (J. Schreier) ya gozó de éxito crítico y parecía empezar a marcar el rumbo de cara a las nuevas entregas de los Vengadores, Los 4 fantásticos: primeros pasos (M. Shakman) es otro acierto que hace que los fans empiecen a ver la luz al final del túnel.
El principal acierto de la película es alejarla del universo 616 (realidad donde ocurren la mayoría de eventos del MCU) para construir una Nueva York retrofuturista que refresque un poco el ideario Marvel. El guion consigue hacer brillar a los cuatro personajes principales y, aunque haya quejas sobre su presentación, la aparición de Galactus como antagonista eleva la magnitud de los acontecimientos.

¿Podemos, pues, ser optimistas con el panorama superheroico que se avecina o renunciamos antes de volver a la dinámica de cantidad sobre calidad? La verdad es que creo que nos esperan películas muy disfrutables, pero hay que empezar a ser selectivo si no queremos dedicar todo nuestro tiempo libre a series y películas de calidad irregular. Mi opinión es que este doble estreno es más un espejismo que una dinámica. Personalmente, albergo algo más de esperanza en el universo de DC porque Gunn parece saber lo que hace y parte de cero, aunque su punto de partida es en un panorama mucho más agotado que el que inauguró Feige en 2008.

