Os hemos hecho esperar, pero ya está aquí la lista de las mejores películas de 2025. A estas alturas ya habréis leído 200 listas, aunque ninguna como la nuestra. Veréis, una buena lista tiene que mezclar algo de consenso para mostrar lo más representativo a nivel crítico y comercial del año y alguna que otra excentricidad para tirarse el rollo. En Blockbuster Keaton estamos comprometidos con la causa, así que hemos incluido de todo entre estas 20 seleccionadas.

Como siempre, la lista incluye solamente películas estrenadas en España de forma comercial en salas o plataformas de streaming entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025. Eso implica que alguna película que compitió por los Óscar de lo mejor de 2024 se ha colado en la lista y varias que darán de hablar esta temporada de premios se quedan fuera.

El top ha sido elaborado por la redacción y colaboradores de Blockbuster Keaton, así que damos las gracias por participar a Hug Banqué, Francho Calahorra, Serban Capraru, Gerard Garrido, Sergi Gilabert, Nil Manrique, Raúl Navarro y Ruth Recasens.

Antes de empezar os dejamos algunas menciones honorables que complementan la lista: Los sudarios, de David Cronenberg se ha quedado a nada de entrar y es una pena que no haya tenido hueco, porque la edad no pasa para el canadiense; Eddington ha tenido una acogida irregular, pero no hay duda de que Ari Aster sigue arriesgando y la película merecía una mención. Otras fuera de la lista, pero muy aclamadas por nuestros redactores son Valor sentimental (Joachim Trier), Bugonia (Yorgos Lanthimos) y Materialistas (Céline Song). Os dejamos, sin más dilación, con nuestras veinte elegidas.

20. Tardes de soledad (Albert Serra)

Una película de Albert Serra ha sido coronada, por segunda vez en la misma década, en el top 1 de las mejores películas del año en la revista Cahiers du Cinema. Y es que no es casualidad que el autor, año tras año, nos deleite con obras que van más allá de lo que cualquier crítico o espectador podría imaginar. En este caso, se adentra en el campo del documental (aunque es, también, ficción en potencia) donde nos retrata las corridas de toros lideradas por el torero Andrés Roca Rey.

La película no ha dejado a nadie indiferente, pues Serra elabora un documental moralmente neutro y plenamente realista. Una película que respira sonidos absolutamente imperceptibles para el oído humano, además de atacar con colores cercanos al technicolor; aunque algo más gastado, pero increíblemente violento. Tardes de soledad pone de manifiesto la potencia estética de un autor que no solo sabe dominar un dispositivo que hibrida ficción y realidad, sino que, desde el dominio del realismo, provoca una inquietante sensación de ficción e irrealidad. El gesto de un torero real, aquí codificado como un actor, queda inmortalizado en la arena.

Hug Banqué

 

19. Memorias de un caracol (Adam Elliot)

¡Qué película tan triste y al mismo tiempo tan bonita! Adam Elliot vuelve a sumergirnos en su universo desaturado y gris, repleto de desgracias para contarnos la historia de Grace Pudel, una chica solitaria, amante de los caracoles, que nos narra las miserias de su vida. Cuando parece que no puede irle peor, algo sucede que hace de su vida algo todavía más miserable. A pesar de todo, entre tanta desgracia, la película encuentra el espacio para la comedia (negra, eso sí), con momentos muy divertidos.

Se ha criticado, en ocasiones, a Adam Elliot por regodearse en la miseria humana y en su propio pesimismo. En este caso, no termina de ser el caso porque la reflexión que hace sobre la vida termina con una nota de positividad. A nivel técnico, el film es una maravilla. Todo es preciosamente feísta: cada decorado, objeto y personaje está construido (literalmente; hablamos de una película rodada en stop-motion) con cuidado y una impresionante atención al detalle. Adam Elliot vuelve a abrazar la fealdad y la inmundicia para transformarla en algo profundamente humano y expresivo.

Memorias de un caracol no es una película fácil ni cómoda para el espectador, pero, pese a su tristeza, termina resultando extrañamente reconfortante y feliz.

Ruth Recasens

 

18. Train Dreams (Clint Bentley)

Hacer una película que hable de la complejidad de la existencia humana, el vacío, la incerteza y el sentido de la vida es, ya de entrada, un reto mayúsculo. Y hacerlo con referentes como Terrence MalickDon HertzfeldAndrei Tarkovsky en mente ya es prácticamente un suicidio. Y sí, para sorpresa de muchos, Train Dreams está absolutamente a la altura de sus ambiciones, regalándonos una retahíla de cachitos de vida en forma de epifanías fílmicas, a través de los ojos de un jornalero (Joel Edgerton) que trabaja en la construcción del ferrocarril al Oeste americano a principios del siglo XX. El film propone unas imágenes que reconectan al espectador con algo que se siente ancestral y atemporal; sobre lo que es, en esencia, la vida.

Es una película que consigue retratar el regalo y la maldición de estar vivo en un mundo tan injusto como precioso; mutante, pero lleno de joya, i que nunca, pasen los años que pasen, terminaremos de entender. Si es cierto que la calidad poética del largometraje, por momentos, puede ser desbordante (en el mejor y en el peor sentido de la palabra), la única pega que se le puede poner es que, siendo una de las mejores películas del año, no haya tenido recorrido en salas. ¡Maldito Netflix!

Nil Manrique (traducido del catalán)

 

17. En la corriente (Hong Sang-soo)

Un año de cine no es un año de cine si Hong Sang-soo no estrena una película. El autor vuelve a sus andanzas con un film, en esta ocación de 111 minutos, en el que hay -sorprendentemente- mucha más narrativo que las últimas cintas del cineasta (La viajeraNuestro día). En este caso, nos relata la historia de una profesora de arte y su reconexión con su tío, director de cine, para que dirija una obra de teatro.

Por cada película de Hong Sang-soo, parece como si el surcoreano quisiera vectorizar tanto su película -en concreto- como su filmografía -en general- a un sitio concreto: Un espacio misterioso, casi trascendental, donde sus medios son cada vez más precarios todavía, pero igual de sinceros. El de Hong es un cine que vectoriza el futuro, en el que el píxel perdura siempre en su máxima expresión, y donde el cuadro termina por ser mucho más grande de lo que aparenta. Un cine del futuro, que trasciende no solo todas las artes, sino todo lo que concebimos del cine, haciendo de una historia cotidiana un aprendizaje, tanto artístico como vital.

Hug Banqué

 

16. Mickey 17 (Bong Joon-ho)

Mickey 17 es una fábula de ciencia ficción que utiliza el futuro para diseccionar una pregunta muy relevante en el presente: ¿qué valor tiene una vida cuando puede ser reemplazada? Bong Joon-ho convierte la clonación y la explotación laboral en una pesadilla existencial atravesada por humor negro y melancolía. Mickey (Robert Pattinson), condenado a morir una y otra vez por el bien del sistema, encarna la lógica extrema del capitalismo: cuerpos desechables, identidades intercambiables, conciencia sin refugio.

Bajo su apariencia de blockbuster, la película es profundamente triste, casi nihilista; una reflexión sobre la pérdida del yo en un mundo que reduce la existencia de los individuos a una función. Bong filma la repetición de la muerte no como espectáculo, sino como desgaste, como erosión lenta y chocante de la dignidad. Mickey 17 habla, en últimas, de una humanidad atrapada en un ciclo donde sobrevivir ya no equivale a vivir, y la absurdidad sisífica de ser un engranaje prescindible en una máquina monstruosa pilotada por payasos de feria acaba eclipsando la belleza de lo que aguarda en el camino.

Serban Capraru

 

15. Grand Tour (Miguel Gomes)

La mejor película de aventuras de 2025. Este film relata la historia de dos personajes: un hombre prometido que escapa por toda Asia por miedo al matrimonio y su prometida, que lo persigue. Se trata de una película absolutamente multicultural, que explora los distintos rincones de Asia, tanto de los año treinta como actual.

Resulta especialmente interesante leer esta película como una película-diario en potencia. Una película-diario que usa la ficción desde el ángulo más aventuresco, y una película-diario que relata, metacinematográficamente, el viaje del director y su equipo para completar la propia película. Una aventura que atraviesa Asia y utiliza todo tipo de formatos, personajes, tiempos e idiomas. Grand Tour encapsula la globalización del mundo actual a través de un viaje a las entrañas de países con una historia que contar. Una huida que se traduce en una película para vivir, viajar y, sobre todo, moverse.

Hug Banqué

 

14. La semilla de la higuera sagrada (Mohammad Rasoulof)

La semilla de la higuera sagrada es una película que avanza como una grieta lenta y silenciosa hasta resquebrajarlo todo. Mohammad Rasoulof construye un thriller moral asfixiante donde lo político y lo íntimo se funden, retratando cómo el poder, el miedo y la obediencia erosionan los vínculos más básicos. En el corazón del relato hay una familia iraní aparentemente estable, pero la represión exterior se infiltra en el hogar como una toxina invisible, transformando la paranoia en una forma de violencia cotidiana.

La película no necesita grandilocuencia: su fuerza reside en la acumulación de gestos, miradas y silencios que revelan el colapso ético de una sociedad atrapada entre la ley y la convivencia. Rasoulof filma el derrumbe desde dentro, mostrando cómo el sistema no solo castiga cuerpos, sino que reconfigura las almas. Es un cine incómodo, urgente, que no ofrece redención, solo la lucidez brutal de quien se atreve a mirar el horror sin metáforas tranquilizadoras.

Serban Capraru

 

13. Puñales por la espalda: De entre los muertos (Rian Johnson)

Podría escribir sobre lo divertida que es De entre los muertos, sobre lo bien atada que está, sobre lo bueno que es y está Josh O’Connor o sobre lo que me hace sentir ese tatuaje en el cuello. Pero prefiero hablar sobre la manera en la que defiende la empatía en un momento histórico en el que cuesta sentirla. La película constantemente presenta a sus personajes de la mano de lo que consideran divino. Para el protagonista esto es, literalmente, Dios. Pero para Benoit Blanc, el propio Rian Johnson o un servidor, lo divino son las historias. Son los ritmos narrativos, las ideas intuidas en silencios, los chistes del tercer acto que fueron plantados con muchísimo cariño en el primero.

Lo divino sin empatía es… Bueno, es el  Vaticano, es la excusa de la gente cruel, es el cura de tu pueblo que no te deja decir unas palabras en un funeral. ¿Pero lo divino con empatía? Empatía radical… Es callarse para que alguien que no tiene razón se sienta escuchado. Es intentar comprender a la peor persona que conoces. Es lo que te vende Rian Johnson y, en el año 2026, se siente como un trago de agua en el desierto.

Y ese puto tatuaje… Jesús, María y José.

Francho Calahorra

 

12. A Different Man (Aaron Schimberg)

Hace ya doce meses que llegó a las salas españolas, pero A Different Man sigue siendo una de las películas más enigmáticas de 2025. La rocambolesca historia de un hombre desfigurado (Sebastian Stan) que se somete en secreto a una operación de reconstrucción facial para conquistar a su vecina (Renate Reinsve), quien, creyendo que este ha muerto, escribe una obra de teatro sobre él. El tono en clave humor negro funciona perfectamente para este relato de autoimagen masculina que forma un díptico increíble con La sustancia (Coralie Fargeat).

Sebastian Stan se consagró como un actor muy por encima de Marvel con esta interpretación por la que ganó el globo de oro, y el reparto que le acompaña está a la altura. Renate Reinsve es ya una de las actrices europeas más demandadas y el descubrimiento del film es sin duda Adam Pearson, el robaescenas carismático definitivo.

Gerard Garrido

 

11. Agárralo como puedas (Akiva Schaffer)

No hay nada más difícil que hace comedia, y aún menos hacer comedia de la buena. Agárralo como puedas demuestra que Akiva Schaffer no solo entiende el legado de los ZAZ (histórico trío formado por Jerry ZuckerJim Ambrams David Zucker) sino que sabe expandirlo sin traicionarlo ni actualizarlo injustificadamente. Frank Drebin Jr. (Liam Neeson) no es un calco del personaje de Leslie Nielsen (ni pretende serlo), sino que es su propia versión de la incompetencia policial. Neeson, que lleva una década vengándose de medio mundo en thrillers cada vez más absurdos, encuentra aquí su papel más natural: el de un tipo que se toma en serio aquello que no tiene ni pies ni cabeza.

Los gags físicos están medidos al milímetro, el timing es perfecto y, por primera vez en años, la sala de cine explota en carcajadas colectivas. Esas que hacen que uno se olvide que las salas se están muriendo. Agárralo como puedas es la prueba que demuestra que la comedia no está muerta, solo estaba esperando a que alguien tuviera el valor de hacerla como se debe.

Sergi Gilabert

 

10. Los domingos (Alauda Ruiz de Azúa)

En un año brillante para el cine español, muchos de los aplausos se dirigen, indudablemente, para Los domingos. Protagonizada por una inmensas y milagrosas Blanca Soroa y Patricia López Arnaiz, el film lanza al espectador un dilema ético actual, incómodo, polémico y goloso: la protagonista, una chica de 16 años, decide comunicarle a su familia que ha sentido la llamada de Dios y que se plantea ser monja de clausura.

La directora se aleja de dogmatismos, respuestas fáciles y tópicos trillados, tomando una postura que, lejos de ser aleccionadora, es profundamente respetuosa tanto con el espectador como con todos los personajes. La película es, en si misma, un oxímoron: obtusa pero cristalina, transparente pero ambigua; eso sí, sin duda, dolorosa hasta la médula. En un mundo polarizado, Ruiz de Azúa opta por un ejercicio suicida de empatía, en el cual, si es cierto que las conclusiones son más que claras, todos los protagonistas y secundarios están escritos desde la más bondadosa honestidad y el respeto. Independientemente de la posición en el espectro ideológico de la directora, son los personajes los que hacen de la frustración causada por la falta de respuestas fáciles y la fallida búsqueda de culpables la carta más poderosa de su arsenal. Amén.

Nil Manrique (traducido del catalán)

 

9. Superman (James Gunn)

El universo DC de James Gunn ha llegado y debemos decir que promete. A pesar de los esfuerzos de Marvel, la película de superhéroes del año es esta Superman, que se aleja de la historia de origen que todos conocemos y nos adentra en la acción en plena Metropolis. Gunn vuelve a acertar con el casting y el trío protagonista – David Corenswet como Clark Kent, Rachel Brosnahan como Lois y Nicholas Hoult como Lex Luthor – convence con su carisma y un nivel actoral notable.

Más allá de los chistes y las referencias pop propias de James Gunn (más comedidas que en sus anteriores obras), la cinta brilla por su humanismo.  Nada tiene que ver con el universo de dioses y monstruos de Zack Snyder, sino que vemos que el hombre de acero es, por delante de todo, bueno. Habrá que ver qué nos depara la visión creativa del responsable de la trilogía de los Guardianes de la Galaxia; la siguiente prueba de fuego: Supergirl (Craig Gillespie), que llega a los cines este mismo año.

Gerard Garrido

 

8. Weapons (Zach Cregger)

En la octava posición del ranking se nos ha colado la que se puede catalogar como la película de terror del año, con permiso de Los pecadores, por supuesto. Aunque, a nivel de género, es difícil meterlas en el mismo saco porque, a pesar de que ambas se enmarcan en el terror, se podría decir que cada una hace evolucionar el género en una dirección distinta. Al fin y al cabo, a las pelis de terror ya no les preocupa dar sustos, eso es secundario.

En el caso de Weapons, el terror se puede encontrar en lo cotidiano. En esas situaciones del día a día en las que nos podemos encontrar todos y en las que, de repente, sucede algo fuera de lo común. Es un terror visual, angustioso y muy inteligente, pues mantenerte en tensión en la butaca del cine durante dos horas también es terror y los pocos sustos que hay ocurren en segundo plano. Además de todo esto, las películas de género ya se permiten contar con personajes que evolucionan y son autoconscientes, no solo marionetas al servicio de la historia.

Hablemos de nombres propios. Zach Cregger ya nos sorprendió a todos hace unos años con Barbarian (2022), una película que empezaba a consolidar esta idea de terror actualizada a la década de los 2020s. El éxito fue abrumador, sobre todo gracias al boca a boca, y ha facilitado que se hayan implicado grandes nombres con esta nueva producción. Y es que no todos los días cuentas con Josh Brolin Julia Garner. Aunque todos los focos se dirigen al personaje interpretado por Amy Madigan. Su tía Gladys se ha convertido en uno de los papeles más icónicos del año, con un final memorable, nominaciones a grandes premios y hasta rumores de spin-off. Habrá que estar atentos.

Raúl Navarro

 

7. Flow (Gints Zibalodis)

La última ganadora del Oscar a mejor largometraje de animación, que desde entonces ha adquirido el estatus de culto i se ha convertido en uno de los referentes del cine independiente a nivel mundial, es una película hecha por 20 personas, sin diálogos y realizada íntegramente con un software gratuito. O, lo que es lo mismo, la enésima demostración de que la creatividad no está necesariamente subyugada al dinero y de que el gran público aún es capaz de abrazar propuestas mínimamente disidentes en un mundo de secuelas, remakes y en el que la velocidad de consumo de contenido por parte del espectador es aterradora.

Flow sigue las desventuras de un gato negro perdido en un mundo distópico, inundado y sin rastro de personas. La aventura no necesita humanizar los animales ni dotarlos de la capacidad de hablar para conseguir que el público entienda exactamente lo que está pasando en todo momento, dotando el relato de una calidad mística y contemplativa que la acerca más a un documental experimental que a una película de Pixar. Si Flow es representativa del camino a donde se dirige el cine de animación, hay esperanza.

Nil Manrique (traducido del catalán)

 

6. El brillo de la televisión (Jane Schoenbrun)

No he dejado de pensar en El brillo de la televisión desde que la vi. Pienso en «todavía tienes tiempo», pienso en sus ideas, pienso en mis amistades trans, pienso en mi propia relación con mi género, pienso en las cosas que resisto afrontar por miedo en convertirme en un yo más yo.

Cuando la gente habla de esta película como algo que «da miedo» no habla de nada concreto que aparezca en pantalla, sino de los pensamientos que te fuerza a tener sobre tu propia existencia. Habla de los meses posteriores, en los que ciertas imágenes te hacen revivir su durísimo final. Esta película remueve de una manera única, personal y exclusiva a cada uno. Deberíais verla, aunque sea por comprobar cómo te afecta a ti en concreto.

Francho Calahorra

 

5. Sirat (Oliver Laxe)

Sirat es una de esas películas que te sacuden el alma. Con un enfoque narrativo que bordea lo sublime, se adentra en las profundidades del ser humano, invitándonos a enfrentar lo que tememos: la muerte, el vacío y la disolución del ego. Ambientada en el desierto de Marruecos, donde un grupo de raveros y un hombre en busca de su hija se pierden en la vastedad, la película de Oliver Laxe nos enfrenta a una transformación radical. Un golpe al corazón que desmantela cualquier esperanza en el futuro y nos lanza al abismo de la existencia.

La belleza de la cinta no radica solo en su estética visual, sino en la sensación de trascendencia que logra: una experiencia visceral que nos obliga a mirar lo que hay más allá de lo evidente, a enfrentarnos a lo incomprensible sin barreras. Sirat es un viaje que nos deja huecos, pero profundamente transformados.

Serban Capraru

 

4. The Brutalist (Brady Corbet)

Cuando el espectador se sienta a ver The Brutalist sabe que se enfrenta a una película de más de tres horas y media; paradójicamente bastan los primeros 10 minutos para saber que está ante una obra monumental. Rodada en VistaVision, The Brutalist es una epopeya que destroza a su personaje protagonista al mismo tiempo que al relato del sueño americano. Un inmenso Adrien Brody (con el Oscar bajo el brazo) intepreta a un arquitecto que llega a Estados Unidos huyendo de los campos de concentración nazis en la Europa de los años cuarenta. Lo que se encuentra es un país de oportunidades que, o bien se le van negando una tras otra, o bien se le arrebatan de las manos cuando parece tener aquello por lo que ha luchado toda su vida.

La dirección de Brady Corbet hace que esta producción de 10 millones de dólares luzca como una obra magna de 100 millones. La fotografía, la banda sonora y el diseño de sonido otorgan a las imágenes un halo de preciosa pesadilla que se plantea en la primera mitad y se manifiesta en la terrorífica segunda parte. Guy Pearce es encantadoramente siniestro en el rol de mecenas interesado y el resto del reparto está a la altura. Si la primera secuencia -con su revelador plano de la estatua de la libertad boca abajo- prometía una película importante, más grande que la vida, su epílogo cierra una narración reabriendo heridas; las heridas del Holocausto, el peor momento de la historia de la humanidad. O al menos, de momento.

Gerard Garrido

 

3. Romería (Carla Simón)

Romería es la última entrega de la trilogía familiar de Carla Simón. Y es una película que transgrede todas las obras anteriores de la cineasta catalana, pues su construcción es algo menos narrativa que las demás, pero lo compensa introduciendo elementos oníricos y fantásticos que, de entrada, pueden desconcertar al pensar en el cine de Simón.

Romería busca cerrar heridas y resolver dudas alrededor de la epidemia del SIDA y su recorrido por las últimas décadas del siglo XX, dejando por el camino a toda una generación silenciada. Simón acaba por presentar una película enormemente emotiva por lo que supuso la enfermedad, pero al mismo tiempo se encarga de retratar los amores perdidos, las vidas pasadas y los momentos efímeros que solo pueden perdurar en el arte; en el cine. Todo a través de una búsqueda; la búsqueda de lo que, a primera vista, nunca existió. Todo rematado con un último fragmento que parece provenir del subconsciente de la directora y cambia totalmente lo que había sido hasta entonces el cine de Carla SimónRomería no solo es una realidad, sino la potencialidad de lo que puede venir en el futuro de mano de una de las directoras más interesantes de la actualidad.

Hug Banqué

 

2. Los pecadores (Ryan Coogler)

Lo que daría yo por ver una versión de Los pecadores en la que la fiesta nunca terminase y la música no dejase de sonar. El tema «I Lied to You» pone música a una de las mejores escenas de este año: una preciosidad ajena al tiempo, capaz de poner la piel de gallina al espectador. Ryan Coogler construye una atmósfera envolvente, que hace sentir al espectador que es parte del grupo protagonista; disfrutando, bailando y cantando junto a ellos. Incluso cuando aparecen los vampiros, uno no puede evitar meterse dentro de la pantalla con otro gran momento musical: «Rocky Road to Dublin».

Los pecadores brilla tanto a nivel narrativo como visual. A pesar de tener pocas localizaciones y una trama aparentemente sencilla, es una película que atrapa desde el primer momento, incluso en las escenas más introductorias. El casting es impecable, con mención especial para Miles Caton (en el rol de Sammie Moore a.k.a. Preacherboy) que debuta en el cine con una presencia y una fuerza incuestionable. Sin duda, lo veremos en más proyectos y lo oiremos en más canciones.

Por último, nunca deja de resultar satisfactorio cuando en una película se fulmina al KKK. Sin duda, Los pecadores lo tiene todo.

Ruth Recasens

 

1. Una batalla tras otra (Paul Thomas Anderson)

Y por fin llegamos a la medalla de oro del ranking. El top 1. O espera… ¿me estoy volviendo a confundir y el 1 es la nota que le hemos puesto? Con tanto ranking ya no me entero. Un momento que llamo al jefe. (…) Efectivamente, me acaba de confirmar que se encuentra en el puesto número 1 y que es, para nosotros, la mejor película del año. Pues qué presentación más triste ha quedado de repente para nuestra favorita. Otro año no me hagáis escribir estas cosas, por favor. Ahora me sabe mal por vosotros, que os lo merecéis todo y más. Pero bueno, intentaremos volver a empezar.

Y por fin llegamos a la medalla de oro del ranking. El top 1 absoluto. Una película que no necesita presentación alguna, pues te haya gustado más o menos, se trata de la película del año; básicamente por todo lo que ha dado que hablar. Y es que Una batalla tras otra es de esas películas de las que se dice que hay que pasarlas en las escuelas de cine. Y es que en un panorama cinéfilo actual, repleto de blockbusters y sagas infinitas, encontrar una película original tan bien ejecutada y tan entretenida es como encontrar un oasis en un desierto. No sé si es una de la mejores películas del siglo, como proclaman alguno, pero, por lo menos, se trata de uno de esos largometrajes que te hacen creer en el cine y en su capacidad de contar historias.

El mérito aquí se lo lleva el maestro Paul Thomas Anderson. Ha sabido evolucionar su cine sin perder su esencia. La película tiene todos aquellos ingredientes que les gustan a los feligreses del director, pero mezclados de tal manera que cualquiera se puede sentir atraída por ella. Quizá es un poco el proceso contrario al de Quentin Tarantino cuando estrenó Érase una vez… en Hollywood (2019), pero es una conversación para otro artículo. En cualquier caso, la conjunción PTALeo(nardo DiCaprio) + Benicio (del Toro) + Sean PennTeyana TaylorChase Infiniti resulta en una de las obras recientes más relevantes del séptimo arte. Cabe decir que se auguraba que arrasaría en la temporada de premios y, de momento, existe algún contendiente que lo pone en riesgo; como habéis visto en este ranking, la competencia es feroz. Lo que está claro es que, como siempre, los Oscar dictarán sentencia.

 

Y esto sería todo. Se ha quedado una lista chula chula. Ahora que hemos cogido carrerilla os prometemos más novedades para este primer trimestre de 2026. Dejamos atrás un 2025 de muy buen cine y ponemos ahora la vista en lo que está por venir. 2026 es año de Odisea nolaniana, más Dune, Tom Cruise aparcando sus piruetas para trabajar con Iñárritu y películas de Torrente y Aída. Os deseamos a todos un prospero y cinéfilo 2026, por tarde que lleguemos.

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