¡Feliz 2026 a todos! Antes de ponernos a mirar al futuro y hacer propósitos que sabemos que no vamos a cumplir, queremos repasar lo que ha dado de sí 2025. Vamos tarde, como de costumbre, pero os hemos preparado tres listas para repasar lo mejor del año que ha terminado. Esperamos que os sirva como germen de discusión, motivador de insultos para nuestros redactores y, sobre todo, como watchlist para recuperar aquello que os podáis haber perdido a lo largo de 2025.
Empezamos con esta lista de nuevas temporadas. Enumeramos las diez mejores series que no son nuevas de este año, es decir segundas, terceras y hasta séptimas temporadas de series que nos captivaron años atrás y nos han enamorado en 2025. Antes del habitual top 10 queremos destacar algunas menciones honorables: la última temporada de Stranger Things, que ha sido demasiado irregular para hacerse hueco entre las diez mejores; la tercera temporada de Smiling Friends, que ha pasado muy desapercibida y la tercera temporada de una serie poco comentada como La diplomática se quedan fuera del top, aunque os recomendamos que le echéis un vistazo si queréis completar la experiencia seriéfila del año pasado. Ahora sí, sin más dilación, vamos con el top.
10. El pacificador T2 (James Gunn, HBO)

Hablar de la segunda temporada de El pacificador en el marco de la compra de Warner Bros por Netflix es un poco como describir lo bonitas que estaban las torres gemelas el 10 de septiembre de 2001.
Esta segunda temporada es, a grandes rasgos, James Gunn celebrando que, tras escapar de Disney, ahora puede hacer su propia movida con todos sus colegas, dentro de una empresa que le da libertad creativa. Es Gunn flexeando porque puede imbuir su universo con ideas de extrema izquierda (como que ser gay está bien o que los genocidios son malos) y no va a aparecer una corporación a tumbarle sus planes a futuro. Es…
Es una serie que tiene un yunque cómicamente grande oscilando sobre ella, no sé qué queréis que escriba aquí. Sí, es divertida, está bien contada, está bien interpretada, está… ¿el yunque se ha movido? Ah, no, me lo he imaginado.
Ya no sé qué estaba escribiendo. Es una serie que deberíais haber visto o hace dos meses o en cinco años. Buena serie. Y tal.
Francho Calahorra
9. Black Mirror T7 (Charlie Brooker, Netlfix)

En una temporada salvada por los episodios Common People y Eulogy, no sorprende que una nueva temporada de Black Mirror pueda decepcionar. Si a Charlie Brooker le hubiera salido de los cojones trabajar al mismo nivel que cuando estaban en Channel 4, la serie podría haberse convertido en la cantera de escritores de ciencia ficción más interesante de la pequeña pantalla (al estilo de La dimensión desconocida).
Pero con un contrato vitalicio a lo J.J. Abrams o Phoebe Waller-Bridge, a mí tampoco me saldría de los cojones trabajar, sinceramente. Temas, manidos, situaciones rocambolescas que ya no sorprenden y un terror malrollero que solo da risa. La temporada decepciona, pero como decía al principio la salvan los capítulos más emotivos. Seis capítulos al nivel de Common People y Eulogy hubiesen colocado a Balck Mirror mucho más arriba en el top.
Sergi Gilabert
8. Poker Face T2 (Rian Johnson, Sky Showtime)

Rian Johnson ha descubierto su sitio. Es el mejor reciclando géneros clásicos y elevando la sencillez de un buen misterio a la complejidad sobreestimulada de la contemporaneidad. Poker Face no es más que un mashup gamberro de Colombo (1971) y Miénteme (2009). Una mujer con el poder de detectar las mentiras huye a la fuga, perseguida por la mafia y resolviendo crímenes por su otro superpoder: su buen corazón. Una oda a la Norteamérica menos glamurosa, a los campesinos, vagabundos y rednecks que dan personalidad y autenticidad a un país amparado en la falsedad y la apariencia.
Esta segunda temporada es más de lo mismo. Como deben ser las series de televisión. El formato ya ha sido cancelado – aunque Johnson ya está pensando en resucitarlo con Peter Dinklage -, pero podría durar veinte años y no se agotaría. Una serie sujetada únicamente por una premisa sencilla y el carisma de un personaje principal, Charlie Cale (Natasha Lyonne), que mola más incluso que Benoit Blanc (el otro gran detective de Rian Johnson, interpretado por Daniel Craig). Una mujer que vapea en el gimnasio es la clase de protagonista que le pido a mis series. Larga vida a Poker Face, larga vida a Natasha Lyonne y larga vida a Charlie Cale.
Gerard Garrido
7. The White Lotus T3 (Mike White, HBO)

Uno podría pensar que el formato The White Lotus es un formato con fecha de caducidad. Es decir, ¿Cuántas veces podemos ver a ricos joder sus vidas por sus decisiones de ricos en paradisíacos resorts hasta cansarnos de una vez por todas? La respuesta es tres, por lo menos. Y es que la serie creada por Mike White no ha perdido un ápice de calidad desde su primera temporada. Gran parte del encanto está en el variopinto elenco elegido para cada destino y para esta edición tailandesa tenemos nombres del calibre de Walton Goggins, Jason Isaacs, Carrie Coon o Amiee Lou Wood; además de la breve aparición estelar de Sam Rockwell.
El disfrute que ofrece The White Lotus es el de disfrutar de las desgracias ajenas y regodearnos de que fracasen aquellos con más suerte que nosotros. Los ricos también sufren y es un consuelo para los que nos conformamos con ponernos una serie después del trabajo. Quizá este gozo malvado que nos provoca la serie nos acerque a los personajes de The White Lotus. A lo mejor, cuando uno termina la temporada siente algo de empatía por alguno de los desalmados millonarios que, cuando no están de vacaciones, prosperan pisoteando a gente como nosotros. Aquí esta la magia de esta serie: al final, la única diferencia entre un millonario y yo es que él puede veranear en un resort cinco estrellas en Tailandia.
Gerard Garrido
6. The Last of Us T2 (Craig Mazin y Neil Druckmann; HBO)

En sexta posición nos encontramos con la segunda temporada de The Last of Us, la serie basada en el videojuego de Neil Druckmann. En esta temporada se ha adaptado la primera mitad de la segunda entrega del juego y seguramente por este motivo se ha sentido menos redonda que la primera temporada. Pese a tener un inicio fuerte, con un segundo capítulo (Through the Valley) que es de las mejores horas de televisión del último año, la entrega se ha ido viniendo algo abajo con el paso de los episodios y esa sensación de que ha perdido un poco el pulso y la emoción de la primera parte.
Al final es lo que pasa cuando HBO quiere estirar el chicle de uno del sus productos estrella. Esperemos que la tercera temporada recupere todo aquello que nos enamoró de la primera y nos devuelva esa sensación de estar dentro del videojuego y mantenga la profundidad y complejidad de los personajes.
Raúl Navarro
5. Hacks T4 (Lucia Aniello, Paul W. Downs y Jen Statsky, HBO)

Cuando leí la sinopsis de Hacks pensé que sabía por dónde iba a tirar. «¿Una guionista joven obligada a vivir con una cómica de los ochenta? ¿Qué divertidos malentendidos tendrán!» Pensé mientras bebía de mi taza de café con una hilarante ilustración de Garfield.
Hacks me ha sorprendido capítulo a capítulo durante cuatro temporadas. No porque salga de su formato, es una comedia (o una dramedia si eres insoportable) con sus arquetipos más o menos reconocibles. Sorprende porque en cuatro temporadas no la he visto tomar la decisión predecible una sola vez. Siempre es interesante, siempre es original, siempre es fresca. Hacks tiene un nivel de calidad que es casi imposible de mantener dentro de una misma temporada. Pues lo ha mantenido durante cuatro y haciendo que parezca fácil.
Francho Calahorra
4. Poquita fe T2 (Pepón Montero y Juan Maidagán, Movistar+)

En España somos mucho del costumbrismo. Sabemos cuál es nuestra identidad y resulta fácil para creadores agarrarse a la realidad para crear ficciones capaces de dialogar con el público. Si ya nos vamos al campo de la comedia costumbrista, sencillamente somos los reyes. Y es que hay algo en el día a día, en lo absurdo de la rutina y las interacciones sociales que, con solo pensarlo un poco, conducen a la risa. Poquita fe va más allá, y se da cuenta de que este mismo día a día, esta misma rutina y estas mismas interacciones son las que llevan a mucha gente a aborrecer su vida. Es decir, que con los mismos elementos que conforman una tarde de jueves de un oficinista tienes los elementos perfectos para elaborar tanto una comedia como una tragedia.
Poquita fe sentó sus bases en una increíble primera temporada. Nos introdujo a un matrimonio que, más allá de salir a cenar o visitar a los suegros no contaba con demasiada emoción en su vida. Cuando el punto de partida es tan reconocible, surge la oportunidad para generar situaciones surrealistas de cualquier cosa: desde una mancha en la pared hasta tirar la basura. En la segunda temporada la serie debía crecer y cambió la situación de esta pareja: tras ser desahuciados deben hacer frente a la crisis de vivienda de la ciudad de Madrid. La naturalidad de Raúl Cimas y Esperanza Pedreño hacen que, de nuevo, uno sienta pena antes que risa por la vida de esta gente, pero no olvide las carcajadas ante el sinsentido de la rutina. Quizá es tan fácil como admitir que ante las ostias de la vida solo nos queda reír.
Gerard Garrido
3. Andor T2 (Tony Gilroy, Disney+)

Desde que Disney comprara el universo Star Wars a Lucasfilms, ha quedado claro que el objetivo prioritario es sacar provecho económico de la saga más explotable de la historia. Para ello, se puso manos a la obra y empachó a los fans más tóxicos del mundo cine a golpe de series y películas sin freno (ni control de calidad). Si algo llegó a alejarse del fan-service evidente y de la nostalgia barata fue Rogue One (Gareth Edwards, 2016), una película centrada en la rebelión, con escenas bélicas creíbles y, por encima de todo, consecuencias a los actos de los protagonistas.
Rogue One tenía todo lo que un fan de Star Wars podía soñar… pero los personajes no eran el epítome del carisma precisamente. Por ello, una serie precuela centrada en Cassian Andor (Diego Luna) no parecía más que otro intento por arrastrar fans a un subproducto genérico. Error. Porque lo que Tony Gilroy creó en Andor es un thriller político y de espionaje con personajes -ahora sí- con mucha complejidad moral y una construcción del universo que da coherencia a la saga principal.
Esta segunda temporada ha jugado con la idea de su inevitable final, que conecta inmediatamente con Rogue One y lo ha hecho elevando la épica, la sensación de urgencia y la ideología de izquierdas respecto a lo visto en la primera entrega. Los personajes terminan de definirse y las misiones parecen, por una vez, importar de verdad. Para el recuerdo el episodio 9 (Welcome to the Rebellion) con una huida política al puro estilo Puigdemont.
Gerard Garrido
2. Separación T2 (Dan Erickson, Apple TV)

La medalla de plata se la lleva una de las grandes revelaciones del año. Y es que nadie se esperaba que un producto casi perfecto pudiera seguir mejorando hasta este punto. Tres años nos ha hecho esperar Apple TV para ver la segunda parte de su mejor serie y, la verdad, que pueden dejar pasar otros tres años hasta la tercera entrega si promete madurar igual de bien que en esta ocasión. Se desarrolla justo después del emocionante final de la primera temporada y, en esta entrega, se exploran con más intensidad las dicotomías de sus personajes (fragmentados entre sus identidades laborales y personales) y las consecuencias de sus decisiones dentro y fuera de la empresa.
Todos los personajes crecen y la prueba de ello son los Emmys cosechados por la hipnótica Britt Lower y un Tramell Tillman al que seguro que le empiezan a llover las oportunidades en grandes producciones. Pero no nos olvidemos de otros imprescindibles como Adam Scott o John Turturro que elevan la calidad de la serie gracias a sus interpretaciones. Aunque gran parte del mérito se lo lleva un héroe inesperado. Quién diría a principios de siglo que un actor de comedias como Noche en el museo (Shawn Levy, 2006) o Los padres de ella (Jay Roach, 2000) lograría firmar algunos de los episodios dramáticos con la puesta en escena más interesante de 2025. Ben Stiller merece un cheque en blanco de Apple para que haga lo que le de la gana, especialmente después del último episodio de la temporada (Cold Harbor), la mejor hora de drama del año en televisión.
Por último, no me quiero olvidar de Dan Erickson, el padre de todo este entramado; y también dar la importancia que se merece a un rol que suele quedar en segundo plano como la dirección de fotografía, pues la serie no seria la misma sin la operadora Jessica Lee Gagné que, además, firma el séptimo capítulo (Chikhai Bardo), uno de los más bonitos y emocionantes de la serie. Apuntad su nombre.
Raúl Navarro
1. Los ensayos T2 (Nathan Fielder, HBO)

Nathan Fielder ha vuelto para sacarnos de quicio y reventar los límites de la televisión. La segunda temporada de Los ensayos es una demencia total: aeropuertos falsos, pilotos reales y una obsesión con los accidentes aéreos que acaba por ser un espejo brutal sobre la comunicación humana y nuestros propios demonios.
Pocos dialogan mejor con los temas sociológicos del momento y Fielder lo hace de la forma menos aleccionadora posible. Los expertos ya hablan de autistic-comedy para bautizar lo indefinible. Fielder coge lo trivial y lo absurda hasta el absurdo filosófico, con recreaciones de Sully (Clint Eastwood, 2016) que te dejan preguntándote si lo que ves es documental, es ficción, es comedia o es arte puro.
Sergi Gilabert
Y hasta aquí el primer top (y el primer texto) del año. Nos encantará saber cuáles son vuestras favoritas y qué opináis de la lista tan chula que nos ha quedado. Estad atentos porque en breve seguimos repasando lo mejor de 2025. Un abrazo cinéfilo (y, en esta ocasión seriéfilo) de parte de la familia de Blockbuster Keaton. ¡Feliz año a todos!

