¿Para vosotros, cuál es el mono más famoso? ¿King Kong? ¿El Dr. Zaius de El planeta de los simios: el musical? ¿Buster, el querido logo de nuestro blog? Para Robbie Williams, el mono más famoso del mundo es Robbie Williams. Y eso que los estadounidenses no parecen estar de acuerdo; no porque opinen que el británico no es ningún mono, sino porque no creen que sea famoso. Si no sabéis de qué estoy hablando, os lo puedo resumir en que ha pasado (de forma discreta) por la cartelera de nuestro país Better Man, un biopic de la superestrella del pop Robbie Williams protagonizada por un mono hecho con CGI (Jonno Davies) al que presta voz el propio artista.
La eficacia de la propuesta es directamente proporcional al sinsentido de la misma, pues no debería funcionar. Sin embargo, Better Man resulta ser uno de los biopics musicales más honestos que se han visto en la gran pantalla. No sé hasta qué punto estará blanqueada la imagen de Robbie Williams en la película, pero queda claro que no se pretende, en ningún momento, retratarlo como una víctima o un gran tipo con un sistema de valores rígido (Elvis y Freddie parecen hermanitas de la caridad al lado del chimpancé de Stoke-on-Trent).

En este momento del análisis surgen, inevitablemente, tres preguntas: ¿por qué cojones es un mono? ¿qué tal está la peli? y ¿cuántos plátanos se come Robbie Williams en los 135 minutos de metraje? Procedo a satisfacer vuestra curiosidad.
Para empezar, es un mono porque sí. O mejor dicho, porque por qué no. Podemos dedicar el resto del artículo a buscar explicaciones como «es que es la imagen que tiene de si mismo debido a su severo síndrome del impostor» o «es una caricatura de como trata la industria del pop a sus artistas» o incluso confiar en las propias palabras de Williams cuando dijo que «resulta más chocante ver como esnifa una raya de cocaína un chimpancé que vérselo hacer a un hombre». Pero si algo nos enseña Better Man es que Robbie Williams hace siempre lo que le da la gana y, si le apetece ser un chimpancé, ¿quiénes somos nosotros para llevarle la contraria?
Fantástico, tenemos a un mono cantando «Angels», pero esto es una crítica. ¿Vas a hablar de la película? – A ello voy – A nivel estructural, Better Man es otro biopic musical. Se asemeja bastante a films como Rocketman (comparando títulos hubiera molado que Elton John hubiera sido un cohete toda la película), pues combina actuaciones en escenario con momentos musicales narrativos, como serían usados en un musical al uso. La dirección de Michael Gracey (El gran showman (2017)) es forzadamente digital, la iluminación y la puesta en escena son muy poco naturales, pero esta estética, que en otras producciones trataríamos de fea, funciona porque favorece integrar al protagonista en escena (recordemos que es CGI). Varios números musicales funcionan como impecables videoclips y las canciones están muy bien introducidas; todo lo que le puedes pedir a una producción como esta e incluso un poco más. Vale la pena destacar las escenas de «Rock DJ» como videoclip de un solo plano en las calles de Londres, «She’s the One» como la gran escena romántica de la cinta y «Let Me Entertain You» acompañando una batalla campal de monos.

Mi única pega a esta película es que Robbie Williams no come ni un mísero plátano. Desde su infancia en Stoke-on-Trent, pasando por su etapa en Take That y hasta su estrellato masivo, sus niveles de potasio dejan que desear. Mi queja, además de literal, pretende dar a entender que se aprovecha poco el recurso de que tienes a un mono en pantalla. Más allá de la metáfora y el experimento, Williams no actúa más como un mono de lo que lo hacen sus familiares y fans. Los ataques de ira provocados por la ansiedad y la presión del estrellato son efectivas, pero (y sin un ápice de ironía) hubieran funcionado mejor si Robbie Williams lanzase sus excrementos a la cara de sus seres queridos. El uso que se da del CGI hubiese sido el mismo si en lugar de un mono fuera un burro. No sé, puede que mi admiración por los simios hable por mi, pero la película abandona el compromiso con su propuesta muy rápido y la metáfora daba mucho juego para ser todavía más explotada. Better Man hubiera sido un entretenido biopic aunque no hubiese habido chimpancé, así que no voy a ser muy severo con el uso que se le da. Es mejor poco mono que cero mono, supongo.
El género del biopic musical está sobresaturado últimamente, en los últimos meses hemos tenido, además de este, un film de Bob Dylan, uno de Amy Winehouse y uno de Bob Marley. Por lo general, este tipo de películas se prestan poco a innovaciones, así que se agradece esta cinta que, aunque es comercial es esencia, no busca complacer en demasía y busca ser algo más honesta sobre la figura que trata que otras obras que se limitan a ensalzar a sus ídolos.