Durante la primera década del siglo XXI se estableció lo que se conoce como “Nueva Comedia Americana”. Esta nomenclatura se usó para encajonar una serie de películas que parecían encajar en un mismo molde temático y tonal y en el que colaboraban una ristra de nombres que se repetían en los créditos de todas estas producciones. Al frente estaba el productor Judd Apatow (encargado de dirigir alguna de las más célebres películas de este movimiento) y la lista de actores que protagonizaban y colaboraban en estas películas no era más que un grupo de amigos con las mismas inquietudes y sentido del humor.

Si alguien todavía no sabe de qué tipo de producciones estoy hablando o quiénes eran estos colegas que iban al estudio a pasárselo bien mientras ganaban varios millones de dólares, estoy hablando de títulos como Virgen a los cuarenta (Judd Apatow, 2005), Supersalidos (Greg Mottola, 2007), La boda de mi mejor amiga (Paul Feig, 2007) o Superfumados (David Gordon Green, 2008). Las caras que asociamos a estos films son, por supuesto, las de Seth Rogen, James Franco, Jonah Hill y compañía.

Poco queda ya del modelo de la “Nueva Comedia Americana”; por lo menos en cine, pues en televisión, herederas de The Office y Parks and Recrations como Colegio Abbott o The Paper siguen surgiendo cada año. En las salas, en cambio, hay que escarbar hasta encontrar joyas como Chicos buenos (Gene Stupnitsky, 2019), Sin malos rollos (Gene Stupnitsky, 2023) o Vida perra (Josh Grennbaum, 2023). ¿Pero qué ha sido de aquellos amigos que vivían de las comedias de fumetas y de los chistes verdes? Bueno… ahora gobiernan Hollywood.

El pasado domingo (ya lunes de madrugada en la zona horaria española), tuvo lugar la gala de los Globos de Oro. La prensa extranjera de Hollywood se reunía para galardonar lo mejor del cine y de la televisión de los últimos 12 meses. Un vistazo rápido a las mesas donde se amontonaban estrellas, canapés y probablemente sustancias ilegales dispuestas en forma lineal dejaba claro que los miembros de la “Nueva Comedia Americana” siguen bien posicionados en la industria.

Empecemos con los ganadores. Seth Rogen se llevó el Globo a mejor actor en una serie de comedia y a mejor serie de comedia por su The Studio. No hace falta decir que la serie cuenta con cameos de casi todos sus amigos y otras celebridades de Hollywood. Rogen es creador y productor de varias de las series del momento, además de The Studio; hablamos de The Boys, Gen V, Invencible o Platónico, que protagoniza junto a Rose Byrne.

Y precisamente Byrne se alzó con el galardón a mejor actriz en una película de comedia. Lo de catalogar Si pudiera, te daría una patada (Mary Bronstein, 2025) como comedia es directamente de mal gusto, pero es cierto que la actriz está increíble. Byrne forma parte de la “Nueva Comedia Americana” por sus participaciones en La boda de mi mejor amiga (Paul Feig, 2011) y Malditos vecinos (Nicholas Stoller, 2014), pero la actriz ya había ganado la copa Volpi en el festival de Venecia en el año 2000, por lo que siempre fue una actriz de otro nivel respecto a otros del grupito.

También hubo quien, a pesar de no ganar premio, subió al escenario a presentar algún galardón. Por supuesto, tenemos al gurú, padre y líder espiritual de la NCA (voy ya con el acrónimo): Judd Apatow. Presentó el premio a mejor dirección -un título que nunca ha estado ni siquiera cerca de rozar- que fue para Paul Thomas Anderson (la secuencia demuestra el delirio que es Hollywood). Dave Franco presentó uno de los premios que fue a parar a Seth Rogen en un despiporre de amiguismo industrial estratosférico.

Amy Poehler, aledaña del grupo por sus colaboraciones con su íntima amiga, Tina Fey y su recorado papel protagonista en Parks and Recreations, ganó el Globo a mejor Podcast. Parece que se vayan inventando premios para sobredimensionar la celebración del amiguismo. También estuvieron nominados con menos suerte en alguna categoría Rashinda Jones (The Office, Parks and Recreation), Kristen Bell (Paso de ti), Adam Scott (Hermanos por pelotas) y hasta Adam Sandler (Hazme reír); todos cercanos a la NCA, aunque lejos del grupo central.

Por último, tenemos a los conyugues. No presentaban premio, ni siquiera estaban nominados, estaban ahí para apoyar a sus seres queridos. Al final, la NCA está siempre presente. Leslie Mann, musa y mujer de Appatow estaba aplaudiendo a su marido mientras este bromeaba con la posibilidad de que un director extranjero se hubiera llevado el premio que se terminó llevando Paul Thomas Anderson. El mismo Anderson que, al oír su nombre besó en los labios a su mujer, Maya Rudolph, otra de las grandes figuras de la “Nueva Comedia Americana”. John Krasinski estaba sentado junto a su mujer, Emily Blunt, nominada por The Smashing Machine y Alison Brie venía con su marido, Dave Franco.

El único que faltó a la fiesta parece ser James Franco a quien la “Nueva Comedia Americana” ha dado la espalda tras sus escándalos sexuales. El grupo de amigos íntimos siempre tuvo clara la estrategia para posicionarse en Hollywood y, a la larga, la personalidad conflictiva de Franco perjudicaba su imagen. Lo celebramos.

Puede que el posicionamiento de la comedia ligero haya colapsado en la industria a lo largo de los últimos diez años, pero sus figuras siguen ahí. Hemos visto crecer a esos jóvenes que hacían pellas en Instituto McKinley y ahora se reencuentran en las reuniones de padres o de exalumnos. Son como nosotros, solo que sus reuniones son en el Beverly Hilton de Los Ángeles y las nuestras en un cochambroso patio de colegio de barrio.

Leave a comment