Después de Galveston (2018), película que vi en el Festival de Sitges y que me pareció soporífera (reconozco que no era el mejor sitio donde verla), no iba con las expectativas demasiado altas a sentarme delante de la tele y ponerme en Netflix la última película de la directora francesa Mélanie Laurent. Ladronas (Voleuses, 2023) trata sobre unas partners-in-crime que quieren salirse de su rutina de robos y empezar una vida tranquila. Su jefa (Isabelle Adjani), decide que por ahí, y que les exije ejecutar una última misión. Una premisa bastante gastada, pero que, bien hecha, no tiene por qué salir mal. Y no es que salga mal. Ni tampoco bien. Sale regular. Entretenimiento Netflix en su máximo esplendor que, probablemente, pasará sin pena ni gloria.
La película no se acaba de definir nunca entre ser una comedia, un drama o un thriller. Podría serlo todo, pero se puede ver el cambio de género cinematográfico en cada escena, cosa que saca bastante de la trama. Con un poco menos de presupuesto y sin el apoyo de Netflix, la podríamos encontrar en las carteleras como la enésima comedia francesa del año.
La relación entre las protagonistas no se acaba de determinar durante la película. Hay una especie de tensión sexual no resuelta (o sí, ni siquiera se menciona) a pesar de que la película sí que hace incapié en las relaciones del personaje de Alex (Adéle Exarchopoulos); empieza la película siendo plantada por su novio y, posteriormente, ella se dedica a ligar con diferentes proveedores de armas. Además de estos personajes cuyas relaciones no están bien consolidadas, se añade el personaje de la aprendiz (Manon Bresch) que el personaje de Adjani les impone para la última misión. Por lo tanto, tienen que entrenar a este nuevo personaje para llevar a cabo el asalto final, en la isla de Córcega.
Hay algunos momentos lúdicos en la película que amenizan su visionado: Me he reído a carcajadas, alrededor de la mitad de la película, en una escena de un trio en que acaban dos personajes liándose a ostias, en pelotas, con música clásica de fondo y fuegos artificiales. ¡Punto para Laurent!
También me ha parecido curioso un concepto en el doblaje (la he visto el VOSE, pero he querido ver ciertas escenas en castellano para ver cómo están dobladas): Siendo una película francesa, hay personajes QUE TIENEN ACENTO FRANCÉS, siendo TODOS franceses. No hay ningún criterio del porqué algunos personajes lo tienen y otros no.
En definitiva, Ladronas es bastante una película del montón. El momento inicial en que suena la canción «Doctor My Eyes», de mi estimado Jackson Browne, me ha hecho pensar que al menos habría un poquito de buena música de por medio para amenizar el trago, pero nada. Uno de los mayores problemas de la película es que le falta definir el género que quiere tratar y al final todo acaba siendo una sucesión de gags interrelacionados, sin un tono coherente. A parte de los aspectos mencionados, me parece una película disfrutable y muestra que Mélanie Laurent, con un presupuesto y un guion decente, puede hacerte una buena película. En este sentido muestra una carrera prometedora como cineasta.